viernes, 24 de agosto de 2012

Un camino posible para trasformar la violencia en creatividad. Lic. Natalia Acosta



Si has perdido tu nombre,
                 recobraremos la puntada de las calles más solas
para llamarte sin nombrarte.
Si has perdido tu casa,
                                               despistaremos a los guardianes de la cárcel
             hasta dejarlos con su sombra y sin sus muros.
Si has perdido el amor,
                    publicaremos un gran bando de palomas desnudas
para atrasar la vida y darte tiempo.
Si has perdido tus límites de hombre,
recorreremos el cruento laberinto
hasta alzar otra forma desde el fondo.
Si has perdido tus ecos o tu origen,
los buscaremos, pero hacia delante,
en el templo final de los orígenes.
Solamente si has perdido tu pérdida,
cortaremos el hilo
para empezar de nuevo.
                                                                                                              Roberto Juarroz, Poesía Vertical

Vivimos en una sociedad donde existe un exceso en todo sentido. Exceso de información, exceso  de violencia de todo tipo: física, psíquica, social e institucional. Lo podemos ver día a día en la televisión, lo escuchamos en las radios, lo leemos en los diarios y lo vivimos en nuestros trabajos. Este exceso es vivenciado por nuestros sentidos como un desborde, como si existiera un bombardeo constante que en  algunas ocasiones no tenemos capacidad para procesar.
¿Que hacer ante esta realidad?
En el curso taller “Del arte ante la violencia” surgieron algunas frases expresadas por los distintos  participantes del mismo  que me hicieron reflexionar tanto en las prácticas en instituciones educativas como fuera de ellas y también en cómo es vivido el fenómeno de la violencia en sus diferentes manifestaciones.

Algunas de estas frases son:          
¨      La violencia en las instituciones educativas puede ser entre alumnos entre sí, entre padres y profesores, entre profesores y profesores y entre profesores y directivos.
¨      La violencia puede ser física, psíquica , social y especialmente institucional.
¨      Es importante la interdisciplina como una forma de comprender el fenómeno de la violencia.
¨      Un forma de abordar el fenómeno de la violencia es a través de la mediación.
¨      Otra salida alternativa es el arte.

La violencia en las instituciones educativas pueden ser entre alumnos entre sí, entre padres y profesores, entre profesores y profesores y entre profesores y directivos.
              “…entendemos entonces por ‘lo violento’ a aquella instancia perceptiva, cercana en principio a lo emotivo: vivencia que no encuentra la posibilidad de ubicación, que no puede sostenerse en una actitud, en una representación.”(pg.46)[1]

Es imprescindible comenzar a pensar qué está pasando en nuestra sociedad y en todas las instituciones, pues nos encontramos cada vez con más actos de violencia, tanto que pareciera que se empieza  a naturalizar la percepción de las distintas manifestaciones de la misma.
Uno de los casos que puedo relatar es un episodio que le ocurrió al hijo de una alumna de la universidad.
En una clase, el docente llamó varias veces la atención a la compañera de banco del hijo de mi alumna, una niña algo inquieta y que, evidentemente, lo desacomodaba. Como la niña no obedecía a sus indicaciones, el docente se sacó el cinto y golpeó con él el pupitre que compartían los dos niños.
Por supuesto, esto provocó el susto y la angustia, tanto de la niña amonestada como de su compañerito. Cuando regresó a su casa, el niño, que padece de asma, sufrió un ataque muy fuerte de su enfermedad.
Como el chico, dados sus problemas de salud, recién se reintegraba a la institución luego de un tiempo en el que estuvo internado en una clínica, la madre acudió para hablar con los directivos y encontrar alguna respuesta al problema que se había suscitado. La respuesta no fue para nada satisfactoria, pues le dijeron que, simplemente,  el niño estaba muy sensibilizado y que el docente era una persona de carácter un poco fuerte
Esto tiene directa relación con la otra frase:

 La violencia puede ser física, psíquica , social y especialmente institucional.

            En este caso  creo que se dan varias de estas manifestaciones de violencia. Física a la niña, psíquica al niño e institucional a la madre.
¿Cuál es la respuesta ante el fenómeno de la violencia en las escuelas?… Existe un acostumbramiento que crea una ceguera institucional y hay una sensibilización excesiva, que lo que provoca en los docentes es stress y hace que se ausenten o estallen en sus aulas, no pudiendo mediar de otra manera con los conflictos áulicos. Cualquiera que sean las respuestas, a mi modo de ver no dan con una solución pertinente al fenómeno de la violenca, que como lo pudimos ver y reflexionar en el curso, nos involucra a todos.

Es importante la interdisciplina como una forma de comprender el fenómeno de la violencia.

Es un postulado sumamente importante a la hora de comprender el fenómeno de la violencia. Es necesario tener una apertura a varias disciplinas, tanto para la comprensión como para la instrumentación de estrategias para abordar esta problemática. Habría que revisar contenidos de sociología, psicología, ética, pedagogía…
Creo que en este punto mi alumna, a pesar de su angustia, pudo hacer algo, contándome lo sucedido y, a través de esa consulta ser derivada para resolver en una terapia, tanto para ella como para su hijo, con dicha  problemática. Pero esto no es a mi modo de ver una solución integral del problema. Son necesarios otros mecanismos para abordar este problema que es muy complejo y tiene múltiples aristas.

De allí que esté de acuerdo con la frase que sigue:

Un forma de abordar el fenómeno de la violencia es a través de la mediación


Es necesario mediar, implementar la mediación como forma de trabajo en las dos partes en conflicto. Y para ello me parece importante rescatar y trabajar sobre algunos valores que en este momento están caducos en nuestra sociedad  y que sirven para  poner en práctica la mediación: el respeto al otro como un ser distinto y valioso para el trabajo en conjunto, el compañerismo, la apertura a otras discilpinas, la solidaridad, la integración de la familia y la comunidad al sistema educativo, la tolerancia, la libertad de expresión…
Poder espresarnos y poder dar la libertad  para que esa forma de expresión sea creativa. Y esto se relaciona con la última reflexión:

Otra salida alternativa es el  arte.

Mi propuesta es generar estrategias desde lo grupal y artístico para prevenir estos actos de violencia.
A través de talleres de expresión artística se puede trabajar con distintos ejes que fortalezcan los vínculos sanos y disminuyan la violencia. Como dice Gustavo Gauna:

“El hecho artístico deviene desde difusas distancias y plantea propios códigos, en donde las voluntades encontradas, los conflictos personales y sociales, las penosas pasiones, las frustraciones y otras realidades humanas nunca fueron negadas. Convertidas en expresiones posibles, sirvieron a sus actores y a sus admiradores para transformarlas en otras vivencias que consumieron esta energía puesta en juego: la agresiva” (Pg.110)[2]

Por ejemplo, citar en un mismo espacio a docentes y alumnos y generar trabajos en conjunto con el tema de la convivencia escolar, pero a través del lenguaje que nos ofrece el arte en toda su gama de posibilidades: la música, el teatro, la literatura, la plástica, el modelado, la danza… Porque el lenguaje oral a veces no alcanza para comunicar experiencias traumáticas o complejas o para expresar ciertos sentimientos.
            El arte posibilita otro canal con el cual poder expresar estos sentimientos e integrarlos  como  elementos inherentes al  proceso artístico, ya que los vemos como esenciales al  proceso creativo.

Estrategias sugeridas

                Descubrir al artista interior para trasformarar la violencia en hecho estético

¨      Dividir el grupo general en dos: demandantes y demandados (por ejemplo, padres de adolescentes que reclaman algo a la institución y los representantes de la misma). Se propone que cada grupo elabore un guión para hacer los reclamos, con partes generales a manera de coro y partes individuales. Conocidos los reclamos, el grupo demandado elabora su guión con las respuestas. Ensayan la puesta en escena y la representan.
¨      Tomando el caso citado, una alternativa posible sería el trabajo con títeres. Los niños harán los títeres con cualquier material ( cajitas, latas, mates, telas, pinturas etc.) que representen bailarines y cantantes de rap. Entre todos producirán las letras del rap en contra de la violencia y a favor de la armonía en las aulas para aprender y ensayarán la canción que “representarán” los muñecos creados.
¨      Se reúnen los alumnos de un curso de adolescentes con problemas de violencia y se les propone un trabajo para elaborar un código de convivencia.. Da mucho resultado la técnica del “papelito- papelón”: reunidos en pequeño grupo, cada uno escribe en un papelito la regla que le parece importante y al interior del grupo se eligen los más importantes y consensuados. Luego se reúnene todos los papelitos elegidos y se realiza una segunda selección que se pegarán en un papel más grande. Con el resultado, se elabora un afiche estético con las normas consensuadas por todos.
¨      Reunidos todos los involucrados en alguna situación conflictiva de discriminación que podría generar violencia y exponen cuál sería su representación de la situación ideal en la institución que los nuclea. Imaginan escenas de la misma, se elaboran bocetos, se elige el más consencuado y con el, entre todos pintan un mural con la escena, en el espacio destinado previamente al mismo.



            El arte posibilita  el acceso a un espacio en el cual hay un tiempo diferente, un estar con uno mismo de una manera que eleva el espíritu, donde hay campo para la transformación, para la libre expresión, es algo que reafirma la identidad, que tranquiliza y le devuelve al individuo sus fuerzas.
           El arte puede ser también un vehículo transformador. Porque gracias a él  podemos experimentar, buscar limites, tomar riesgos, sentir nuestra vulnerabilidad de una manera simbólica y segura, que es lo toda persona  necesita. Y en el grupo sentirnos partícipes y en compañía de los otros crear lazos sociales más sanos que favorecen  conductas con menor grado de violencia.
Es encontrar otra forma de expresar esta enegía sin cualificación simbólica que es la violencia, de manera creativa y no destructiva y con un sostén grupal que nos ayuda a sentirnos seguros y contenidos. Creo que el arte brinda esta herramineta de suma importancia para poder trabajar los problemas de la violencia en los distintos ámbitos en los que desenvolvemos nuestra cotidianeidad. Nos ayuda a develar lo vedado, a oscurecer lo excesivo y sombrear lo importante.



Bibliografía : 

Gauna, Gustavo, “Del arte, ante la violencia”, 2005, Argentina, Ed. Nobuko

Juarroz Roberto,”Poesía vertical”, 2005, Argentina, Ed. Emecé.




[1] Gauna, Gustavo, “Del arte, ante la violencia”, 2005, Argentina, Ed. Nobuko
[2] Op. cit