lunes, 3 de septiembre de 2012

" Habia una una vez” Juego y psiquismo... Lic. Natalia Acosta








El juego es de capital importancia en el desarrollo del niño y hasta del adulto. El arte y la ciencia son, a menudo, juegos serios. Se juega a pintar, a rimar; nos ponemos en juego en cada acción práctica… Como nos dice Jean Chateau en su libro “Psicología de los juegos infantiles”.
Los juegos infantiles nos ofrecen los mejores observatorios, desde los cuales podemos lograr una visión en conjunto de la infancia nos dice Jean Chateau. Porque el juego permite percibir al niño en su totalidad desde su vida motriz, afectiva y social. El juego es el lenguaje por excelencia del niño.
El juego es el primer lugar placentero para el niño.
Me parece importante por eso tener en cuenta las palabras de Françoise Dolto al respecto, habla de la importancia de los deseos. El deseo es el motor del aparato psíquico, lo mueve a hacer cosas y siempre hay que posibilitar al niño que los exprese de la forma en que pueda: con palabras, con dibujos, con mímica, con modelado, con la literatura, música, pintura o la danza, porque todo eso lleva al verdadero deseo, que es la comunicación con los otros. Es más importante, entonces, expresar los deseos que satisfacerlos, para que se siga moviendo el deseo por vivir. Lo que se tiene que satisfacer es la necesidad, no el deseo.
¿Porque el niño juega? Se pregunta Jean Chateau, y responde esta pregunta diciendo que preguntarse eso es igual a preguntar porque el niño es niño. La infancia sirve para jugar e imitar dice Claperade.Es muy difícil imaginarse la infancia sin sus juegos y sin sus risas. Gracias al juego crecen el alma y la inteligencia. Un niño que no puede jugar será un adulto que no sabrá pensar.
De ahí la importancia al estudio del juego infantil
            Donald Winnicott dio gran importancia al juego infantil, y lo consideró un tema de estudio en sí mismo , a diferencia de los demás psicoanalistas de su tiempo (los años 60 del siglo XX) que consideraban al juego sólo como un acto masturbatorio y que conllevaba una fantasía. Para Winnicott, el juego era un concepto complementario al concepto de sublimación. Es necesario aclarar que la sublimación es un concepto del psicoanálisis que se refiere a la transposición de los deseos o pulsiones a fines no sexuales y valorados socialmente, como podrían ser el arte o la ciencia.
Winnicott dice que el juego no se encuentra dentro de la psique del niño, ni tampoco fuera. Él lo ubica en un espacio intermedio, al que llama “espacio transicional”. El mismo comienza a crearse en el encuentro del bebé con la mamá y lo ayuda a ir diferenciando lo adentro y lo afuera  del bebé.
Winnicott habla del juego  dentro del plano de la salud, ya que facilita el crecimiento, conduce a relaciones grupales y es otra forma de comunicación consigo mismo y los demás.


“En el juego, y solo en él pueden  el niño y el adulto crear y usar toda su personalidad, y el individuo descubre su persona sólo cuando se muestra creador”
Donald Winnicott
 El juego, sería el lugar que Freud le da a las fantasías. Freud en su artículo “El creador literario y el fantaseo” dice que el juego es el lugar donde se puede  hacer realidad las fantasías y lo compara con el arte, diciendo que es el juego del adulto donde se puede ser príncipe, verdugo y a la vez conmover a un público que se emociona con nuestras obras, entonces se subliman tanto deseos libidinales como narcisistas.
 En este artículo hace un recorrido por la personalidad del poeta, luego busca el origen de su obra literaria y la encuentra en el juego infantil y la fantasía, a los que tanta importancia da en su estudio de las neurosis. Releyendo su artículo podemos ver ideas muy claras de su pensamiento “A nosotros los legos, siempre nos intrigó poderosamente averiguar de dónde esa maravillosa personalidad, el poeta, toma sus materiales…y cómo logra conmovernos con ellos y provocar en nosotros unas excitaciones de las que quizá ni siquiera nos creíamos capaces, no hará sino acrecentar nuestro interés la circunstancia de que el poeta mismo, si le preguntamos, no nos dará noticia alguna, o ella no será satisfactoria…. Si pudiéramos descubrir en nosotros, en nuestros pares, una propia actividad de algún modo afín al poetizar! ( pág. 127).
 Entonces, esto lo lleva a buscar el origen en la actividad infantil y da como ejemplo el  del juego, en ese momento del texto dice que el niño pequeño se comporta como un poeta porque crea su mundo, es decir inserta las cosas del mundo en un nuevo orden que le agrada. Sigue diciendo que el poeta hace lo mismo que el  niño que juega, crea un mundo de fantasía para volcarlo en su obra creativa.
              El adulto deja de jugar y aparentemente renuncia a la ganancia de placer extraída del juego. Pero por lo que sabemos gracias al psicoanálisis, no hay cosa más difícil para el hombre que renunciar a un placer que conoció en la niñez. En realidad, no se renuncia a nada, sino que se permuta una cosa por otra: lo que en un principio parece una renuncia en realidad es un sustituto o subrogado. Concluimos: cuando el adulto cesa de jugar, fantasea.
Cuando profundizamos en el concepto de fantasía, podemos decir que su motor se halla en fuerzas pasionales y que cada fantasía es un singular cumplimiento de uno o más deseos, una rectificación de la insatisfacción de la realidad y pueden ser deseos ambiciosos que sirven a exaltar la personalidad (deseos provenientes del yo, más particularmente del ideal del yo) o deseos sexuales (cuyo origen remonta  de la  evolución de  la libido). De ellas se nutren los sueños diurnos que se adecuan a las cambiantes impresiones vitales, reciben de cada impresión vital su marca temporal. Y en este punto del artículo, Freud explica en breve cómo es el camino de la fantasía. Dice que primero existiría una impresión actual que despierta grandes deseos a la persona, desde ahí se remonta a un recuerdo de su vivencia infantil, la más de las veces donde el deseo ahí se cumplía y luego crea una situación referida al futuro que se figura el cumplimiento de ese deseo…. “Vale decir, pasado, presente y futuro son como cuentas de un collar engarzado por el deseo”…. (PAG 130).
Para cerrar este artículo Freud agrega cuál sería la diferencia entre una persona normal y un artista: en la persona normal, estos deseos provocarían un sueño diurno que por  lo general la persona oculta por darle vergüenza, o es motor de un síntoma neurótico. En cambio en el artista, gracias a su creación, logra desfigurar de tal manera estos deseos, que lo que provocan en el espectador es admiración y emoción a través de la ganancia de placer estético, que a la vez está unido un placer previo.

Otro artículo que me pareció interesante en cuanto a su concepción del concepto de la sublimación, es el articulo de Freud bajo el título de “La moral “cultural” y la nerviosidad moderna” de 1908. En él, Freud intenta dar cuenta del nexo entre las neurosis y la vida moderna y bajo esa premisa también ilumina a mí entender el tema que convoca mi trabajo. Dice que los tiempos modernos, además de generar extraordinarios logros en cuanto a los descubrimientos e invenciones en todos los campos, pone de manifiesto que el mantenimiento de dicho progreso sólo se logra mediante un gran trabajo intelectual y que sólo este trabajo es capaz de conservarlo. Y la lucha que debe enfrentar el individuo para alcanzar estos altos rendimientos  es a expensas de todas sus fuerzas espirituales. Aquí, me llamó mucho la atención actualidad de un párrafo.   
                           Dice:…en todos los círculos han crecido los reclamos de goce en la vida, un lujo inaudito se ha difundido por estratos de la población que antes lo desconocía por completo; la irreligiosidad, el descontento y las apetencias han aumentado, merced al intercambio... Merced a las redes telefónicas…que envuelven todo el mundo,…se ha experimentado un cambio radical…todo se hace a prisa y en estado de agitación, la noche se aprovecha para viajar, el día para hacer negocios…. (Todo esto provoca) al espíritu un esfuerzo cada vez mayor, robando el tiempo para el esparcimiento, el sueño y el descanso…. Así este cuadro de conjunto muestra una serie de peligros en nuestro desarrollo cultural moderno…provocando estados patológicos nerviosos…
Explica entonces, que en el afán de progreso de la cultura, el hombre tuvo que renunciar a otros placeres y a algunos hombres esta renuncia tan sólo les provocó enfermedad; y desde allí explica cómo el hombre pone a disposición del trabajo cultural, unos volúmenes de fuerzas enormemente grandes. Esto se debe a la particularidad de dichas fuerzas de poder desplazarse de la meta originaria que es sexual, a otra no sexual.  A esto lo llama sublimación.
                 ...”el arte brinda satisfacciones sustitutivas para las renuncias culturales más antiguas, que siguen siendo las más hondamente sentidas, y por eso nada  hay más eficaz para reconciliarnos  con los sacrificios que ella impone. Además sus creaciones realzan los sentimientos de identificación de que tanto necesita todo círculo cultural, lo consigue dando ocasión a vivenciar en común sensaciones muy estimadas. Pero también sirve a la satisfacción narcisista cuando figuran los logros de la cultura en cuestión y hacen presentes sus ideales de manera impresionante”…. (Pág. 13-14 de El porvenir de una ilusión)

Para Françoise Dolto la creatividad, la inventiva... es un deseo evolucionado culturalmente. El sujeto creativo es actual, a través de esa mediación sutil con su obra. 
Toda obra es un lenguaje de amor y de deseo.

La evolución del juego:


Para Winnicott, el juego tendría el siguiente desarrollo:
ü  Primero el niño y el objeto se encontrarían fusionados. La visión que el niño tiene del objeto es subjetiva y la madre  se orienta a hacer real lo que el niño está dispuesto a encontrar.
ü  El objeto es repudiado, reaceptado y percibido en forma objetiva. Este proceso depende en gran medida de que exista una madre o una figura materna dispuesta a participar y a devolver lo que se le ofrece.

Dice Winnicott que para entender la idea de juego, hay que pensar la preocupación que caracteriza el jugar para un niño pequeño:
¨      Existe una gran concentración al jugar, el niño que juega habita una región que no es posible abandonar con facilidad y en la que no se admiten intrusiones.
¨      Esa zona de juego no es una realidad psíquica interna ni externa: es un lugar intermedio.
¨      El niño reúne objetos o fenómenos de la realidad exterior y los recrea personalmente, mostrando su capacidad para soñar y fantasear sin necesidad de alucinar.
¨      Al jugar manipula fenómenos exteriores al servicio de los sueños e inviste algunos de ellos con sentimientos y pensamientos oníricos, es decir de deseos.
¨       Existiría un desarrollo y extensión de los fenómenos transicionales, los juegos y las experiencias culturales.
¨      El juego implica confianza y pertenece a un espacio potencial, al principio del bebé y la mamá.
¨      El juego compromete al cuerpo.
Para Jean Chateau:
La evolución del juego ayudaría a hacer actuar las posibilidades que fluyan en una estructura particular.
Es decir: “El hombre no está completo sino cuando juega”… Schiller






Bibliografía: 



Chateau, J, Psicología de los juegos infantiles, 1973, Bs. As., Ed. Kapelusz
Dolto, Françoise. Los niños y su derecho a la verdad, Ed. Atlántida,  Bs As, 1998.-
Labinowicz, Ed., Introducción a Piaget. Pensamiento- Aprendizaje enseñanza, 1987, F.E.Interamericano.
Dr. Winnicott Donald, Realidad y juego, Ed. Gedisa  Madrid 1977.



a: www.kokone.com.mx/leer/traba/3.html