El juego es de capital importancia en el desarrollo del niño
y hasta del adulto. El arte y la ciencia son, a menudo, juegos serios. Se juega
a pintar, a rimar; nos ponemos en juego en cada acción práctica… Como nos dice
Jean Chateau en su libro “Psicología de
los juegos infantiles”.
Los juegos infantiles nos ofrecen los mejores observatorios, desde los
cuales podemos lograr una visión en conjunto de la infancia nos dice Jean Chateau.
Porque el juego permite percibir al niño en su totalidad desde su vida motriz,
afectiva y social. El juego es el lenguaje por excelencia del niño.
El juego es el primer lugar placentero para el niño.
Me parece importante por eso tener en cuenta
las palabras de Françoise Dolto al respecto, habla de la importancia de los
deseos. El deseo es el motor del aparato psíquico, lo mueve a hacer cosas y
siempre hay que posibilitar al niño que los exprese de la forma en que pueda:
con palabras, con dibujos, con mímica, con modelado, con la literatura, música,
pintura o la danza, porque todo eso lleva al verdadero deseo, que es la comunicación con los otros. Es más
importante, entonces, expresar los deseos que satisfacerlos, para que se siga
moviendo el deseo por vivir. Lo que se tiene que satisfacer es la necesidad, no
el deseo.
¿Porque el niño juega? Se pregunta Jean Chateau, y responde esta
pregunta diciendo que preguntarse eso es igual a preguntar porque el niño es niño.
La infancia sirve para jugar e imitar dice Claperade.Es muy difícil imaginarse
la infancia sin sus juegos y sin sus risas. Gracias al juego crecen el alma y
la inteligencia. Un niño que no puede jugar será un adulto que no sabrá pensar.
De ahí la importancia al
estudio del juego infantil
Donald Winnicott dio gran importancia
al juego infantil, y lo consideró un tema de estudio en sí mismo , a diferencia
de los demás psicoanalistas de su tiempo (los años 60 del siglo XX) que consideraban
al juego sólo como un acto masturbatorio y que conllevaba una fantasía. Para
Winnicott, el juego era un concepto complementario al concepto de sublimación.
Es necesario aclarar que la sublimación es un concepto del psicoanálisis que se
refiere a la transposición de los deseos o pulsiones a fines no sexuales y
valorados socialmente, como podrían ser el arte o la ciencia.
Winnicott
dice que el juego no se encuentra dentro de la psique del niño, ni tampoco
fuera. Él lo ubica en un espacio intermedio, al que llama “espacio
transicional”. El mismo comienza a crearse en el encuentro del bebé con la mamá
y lo ayuda a ir diferenciando lo adentro y lo afuera del bebé.
Winnicott
habla del juego dentro del plano de la
salud, ya que facilita el crecimiento, conduce a relaciones grupales y es otra
forma de comunicación consigo mismo y los demás.
“En el juego, y solo en él
pueden el niño y el adulto crear y usar
toda su personalidad, y el individuo descubre su persona sólo cuando se muestra
creador”
Donald
Winnicott
El juego, sería el lugar que Freud le da a las
fantasías. Freud en su artículo “El
creador literario y el fantaseo” dice que el juego es el lugar donde se puede hacer realidad las fantasías y lo compara con
el arte, diciendo que es el juego del adulto donde se puede ser príncipe,
verdugo y a la vez conmover a un público que se emociona con nuestras obras, entonces
se subliman tanto deseos libidinales como narcisistas.
En este artículo hace un recorrido por la
personalidad del poeta, luego busca el origen de su obra literaria y la
encuentra en el juego infantil y la fantasía, a los que tanta importancia da en
su estudio de las neurosis. Releyendo su artículo podemos ver
ideas muy claras de su pensamiento “A
nosotros los legos, siempre nos intrigó poderosamente averiguar de dónde esa
maravillosa personalidad, el poeta, toma sus materiales…y cómo logra
conmovernos con ellos y provocar en nosotros unas excitaciones de las que quizá
ni siquiera nos creíamos capaces, no hará sino acrecentar nuestro interés la
circunstancia de que el poeta mismo, si le preguntamos, no nos dará noticia
alguna, o ella no será satisfactoria…. Si pudiéramos descubrir en nosotros, en
nuestros pares, una propia actividad
de algún modo afín al poetizar! ( pág. 127).
Entonces, esto lo lleva a
buscar el origen en la actividad infantil y da como ejemplo el del juego, en ese momento del texto dice que
el niño pequeño se comporta como un poeta porque crea su mundo, es decir
inserta las cosas del mundo en un nuevo orden que le agrada. Sigue diciendo que
el poeta hace lo mismo que el niño que juega, crea un mundo de fantasía para volcarlo en su obra creativa.
El adulto
deja de jugar y aparentemente renuncia a la ganancia de placer extraída del
juego. Pero por lo que sabemos gracias al psicoanálisis, no hay cosa más
difícil para el hombre que renunciar a un placer que conoció en la niñez. En
realidad, no se renuncia a nada, sino que se permuta una cosa por otra: lo que
en un principio parece una renuncia en realidad es un sustituto o subrogado. Concluimos:
cuando el adulto cesa de jugar,
fantasea.
Cuando
profundizamos en el concepto de
fantasía, podemos decir que su motor se halla en fuerzas pasionales y que
cada fantasía es un singular cumplimiento de uno o más deseos, una
rectificación de la insatisfacción de la realidad y pueden ser deseos
ambiciosos que sirven a exaltar la personalidad (deseos provenientes del yo,
más particularmente del ideal del yo) o deseos sexuales (cuyo origen
remonta de la evolución de
la libido). De ellas se nutren los sueños diurnos que se adecuan a las
cambiantes impresiones vitales, reciben de cada impresión vital su marca
temporal. Y en este punto del artículo, Freud explica en breve cómo es el
camino de la fantasía. Dice que primero existiría una impresión actual que
despierta grandes deseos a la persona, desde ahí se remonta a un recuerdo de su
vivencia infantil, la más de las veces donde el deseo ahí se cumplía y luego
crea una situación referida al futuro que se figura el cumplimiento de ese
deseo…. “Vale decir, pasado, presente y
futuro son como cuentas de un collar engarzado por el deseo”…. (PAG 130).
Para
cerrar este artículo Freud agrega cuál sería la diferencia entre una persona
normal y un artista: en la persona normal, estos deseos provocarían un sueño
diurno que por lo general la persona
oculta por darle vergüenza, o es motor de un síntoma neurótico. En cambio en el
artista, gracias a su creación, logra desfigurar de tal manera estos deseos,
que lo que provocan en el espectador es admiración y emoción a través de la
ganancia de placer estético, que a la vez está unido un placer previo.
Otro artículo que
me pareció interesante en cuanto a su concepción del concepto de la
sublimación, es el articulo de Freud bajo el título de “La moral “cultural” y la nerviosidad moderna” de 1908. En él,
Freud intenta dar cuenta del nexo entre las neurosis y la vida moderna y bajo
esa premisa también ilumina a mí entender el tema que convoca mi trabajo. Dice
que los tiempos modernos, además de generar extraordinarios logros en cuanto a
los descubrimientos e invenciones en todos los campos, pone de manifiesto que
el mantenimiento de dicho progreso sólo se logra mediante un gran trabajo
intelectual y que sólo este trabajo es capaz de conservarlo. Y la lucha que
debe enfrentar el individuo para alcanzar estos altos rendimientos es a expensas de todas sus fuerzas espirituales.
Aquí, me llamó mucho la atención actualidad de un párrafo.
Dice:…en todos los círculos han crecido los
reclamos de goce en la vida, un lujo inaudito se ha difundido por estratos de
la población que antes lo desconocía por completo; la irreligiosidad, el
descontento y las apetencias han aumentado, merced al intercambio... Merced a
las redes telefónicas…que envuelven todo el mundo,…se ha experimentado un
cambio radical…todo se hace a prisa y en estado de agitación, la noche se
aprovecha para viajar, el día para hacer negocios…. (Todo esto provoca) al espíritu un esfuerzo cada vez mayor,
robando el tiempo para el esparcimiento, el sueño y el descanso…. Así este
cuadro de conjunto muestra una serie de peligros en nuestro desarrollo cultural
moderno…provocando estados patológicos nerviosos…
Explica
entonces, que en el afán de progreso de la cultura, el hombre tuvo que
renunciar a otros placeres y a algunos hombres esta renuncia tan sólo les
provocó enfermedad; y desde allí explica cómo el hombre pone a disposición del
trabajo cultural, unos volúmenes de fuerzas enormemente grandes. Esto se debe a
la particularidad de dichas fuerzas de poder desplazarse de la meta originaria
que es sexual, a otra no sexual. A esto
lo llama sublimación.
...”el
arte brinda satisfacciones sustitutivas para las renuncias culturales más
antiguas, que siguen siendo las más hondamente sentidas, y por eso nada hay más eficaz para reconciliarnos con los sacrificios que ella impone. Además
sus creaciones realzan los sentimientos de identificación de que tanto necesita
todo círculo cultural, lo consigue dando ocasión a vivenciar en común
sensaciones muy estimadas. Pero también sirve a la satisfacción narcisista
cuando figuran los logros de la cultura en cuestión y hacen presentes sus
ideales de manera impresionante”…. (Pág. 13-14 de El porvenir de una ilusión)
Para Françoise
Dolto la creatividad, la inventiva... es un deseo evolucionado culturalmente.
El sujeto creativo es actual, a través de esa mediación sutil con su obra.
Toda obra
es un lenguaje de amor y de deseo.
La evolución del juego:
Para
Winnicott, el juego tendría el siguiente desarrollo:
ü
Primero el niño y el objeto se
encontrarían fusionados. La visión que el niño tiene del objeto es subjetiva y
la madre se orienta a hacer real lo que
el niño está dispuesto a encontrar.
ü
El objeto es repudiado, reaceptado
y percibido en forma objetiva. Este proceso depende en gran medida de que
exista una madre o una figura materna dispuesta a participar y a devolver lo
que se le ofrece.
Dice Winnicott que para entender la idea de juego, hay que
pensar la preocupación que caracteriza el jugar para un niño pequeño:
¨
Existe una gran concentración al
jugar, el niño que juega habita una región que no es posible abandonar con
facilidad y en la que no se admiten intrusiones.
¨
Esa zona de juego no es una
realidad psíquica interna ni externa: es un lugar intermedio.
¨
El niño reúne objetos o fenómenos
de la realidad exterior y los recrea personalmente, mostrando su capacidad para
soñar y fantasear sin necesidad de alucinar.
¨
Al jugar manipula fenómenos
exteriores al servicio de los sueños e inviste algunos de ellos con
sentimientos y pensamientos oníricos, es decir de deseos.
¨
Existiría un desarrollo y extensión de los
fenómenos transicionales, los juegos y las experiencias culturales.
¨
El juego implica confianza y
pertenece a un espacio potencial, al principio del bebé y la mamá.
¨
El juego compromete al cuerpo.
Para Jean Chateau:
La evolución del juego
ayudaría a hacer actuar las posibilidades que fluyan en una estructura
particular.
Es decir: “El hombre no está completo sino cuando
juega”… Schiller
Bibliografía:
Chateau, J, Psicología de los
juegos infantiles, 1973, Bs. As., Ed. Kapelusz
Dolto, Françoise. Los niños y su derecho a la verdad, Ed.
Atlántida, Bs As, 1998.-
Labinowicz, Ed., Introducción a Piaget. Pensamiento-
Aprendizaje enseñanza, 1987, F.E.Interamericano.
Dr. Winnicott Donald, Realidad y juego, Ed. Gedisa Madrid 1977.
a: www.kokone.com.mx/leer/traba/3.html
